martes, 12 de octubre de 2010

Negro sobre blanco

- Negro sobre blanco, negro sobre blanco…
- ¡Ajá! ¿Y qué más Agustín?
- Y así sería siempre, para siempre…
- ¿Para siempre?
- …
- Bueno, Agustín, continuamos mañana.
- Lápices, lápices y un bolígrafo azul…
- Mañana los lápices, y el bolígrafo.
Y al día siguiente la sesión rodaba en idéntica monotonía, no encontraba la forma de avanzar con este paciente. Me preguntaba en qué lugar se le había desarmado el pensamiento, por qué, para qué.
- Tus lápices, Agustín.
- ¡Ah! Y un bolígrafo azul. Azul sobre blanco, azul sobre blanco…
- ¿Y qué escribes en azul?
- ¡Plopf! Y se quedó todo negro, todo negro, y luego sólo blanco, todo blanco… Para siempre.
Durante meses el discurso de Agustín terminaba en sí mismo, repetía las palabras, cabeceaba compulsivamente, cansaba.
Pensé que si las palabras se le habían trabado como en un disco rayado, sería con palabras como había de destrabarse. Tenía que buscar las que repararan el cortocircuito, pero tenía que encontrarlas él. Probé y probé:
- ¿Azul sobre blanco?
- Blanco, sólo blanco…
- Lápices de colores…
- De colores no, sólo negro, todo blanco… Y siempre así.
Y cabeceaba, y giraba por la habitación, como las palabras en su consciencia, imposible detenerlas, o completarlas.
A Agustín se le rompió el matiz, le habían explotado los colores en negro, a la cara. Se le habían saltado las palabras trabajadas sobre blanco durante cinco años. Se quemaron los abrasados circuitos del ordenador y las chispas incendiaron su cabeza recalentada.
Sí, a Agustín se le había roto el ordenador justo cuando acababa de concluir, sin copia, la novela que lo iba a sacar de la mediocridad dominical en la sección de sociedad del diario provinciano que utilizaba con fines alimenticios, tarea en la que él consideraba desperdiciado su talento. O eso es lo que me contó su mujer cuando por fin reunió fuerzas para venir a visitarlo la semana pasada.
Ahora ha conseguido escribir en azul, sólo en azul de momento, palabras que a veces no repite, va camino de recolocar sus significantes perdidos.

1 comentario:

  1. Me pareció excepcional cuando lo leíste por primera vez. Ahora, quizá más. Gracias por invitarme a tu nuevo proyecto :)
    Besitos.
    B.

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