domingo, 17 de octubre de 2010

Y tú, ¿a quién quieres matar?

Las dos jóvenes amigas que tomaban café en la mesa de al lado parecían haberse conocido recientemente. No sé qué me atrajo en su conversación, supongo que esta manía mía por escuchar de las vidas ajenas para luego inventármelas.
            El caso es que las circunstancias de su encuentro aparentaban cierta peculiaridad, quizá por eso se me alargó el oído. Hablaban de cómo se dejaron descubrir, por su madre la una y por su pareja la otra, de cómo se alarmaron los demás, porque ellas disfrutaban ennirvanadas, de cómo las llevaron asustados a Urgencias, del ambiente allí: nada que ver con el acogimiento y la comprensión empática que esperaban, sino la hostilidad de un lugar no apto para atender “mandangas” de intentos de suicidio con ingenuas cantidades de pastillas de las que todo el mundo sabe que nunca antes han matado a nadie. Total, un absoluto fracaso, estaban las dos de acuerdo.
Se conocieron en el hospital, y ellas sí se comprendieron.
           Aunque matizando un poco, reconocían ciertos beneficios de su conducta en su entorno: ahora la gente se ocupaba más de ellas, las cuidaba, las mimaba más por la amenaza flotante de un nuevo intento más serio. Sus madres se multiplicaban, extendidas a los amigos y a las parejas.
            Claramente habían empezado en psicoterapia, una le preguntó a la otra:
            ­- Y tú, ¿a quién quieres matar?

4 comentarios:

  1. Con tus escritos transmites imágenes, es impresionante como van fluyendo a la vez que vas leyendo.
    Aquí también necesito segunda parte.
    Enhorabuena

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  2. Estupendo relato freudiano. Me ha encantado!!!

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