lunes, 1 de noviembre de 2010

Primitivos del siglo XXI

Los gritos procedían de detrás de los pinos, de una casucha que me pareció un corral abandonado.
–¿Qué son esos gritos? –le pregunté a la amiga que nos invitó a pasar el fin de semana en la casa que se había construido a la misma falda de la montaña.
–Son una familia que vive ahí, dos hermanas con el hermano. Viven como bestias y así se comunican, como animales –me contestó disculpándose por la molestia–. No te acerques, están sucios y no sé si serán hasta peligrosos –me dijo cuando notó mi intención de curiosear.
            Pero cómo no curiosear: una familia primitiva, asalvajada, encerrada en el monte… ¡Cómo habrán conseguido ese grado de aislamiento con la civilización pisándoles los talones!
            Me dirigí cautelosa al terraplén que hacía las veces de patio delantero, o de porche, donde estaban reunidos haciendo cosas. Cosas que no conseguí clasificar: se movían de un lado para otro sin aparente intencionalidad, dando tumbos; cuando se tropezaban unos con los otros se sacudían donde se alcanzaban con los pies o con las manos, siempre a gritos, casi gruñidos, sin que se pudiera identificar alguna palabra conocida, aunque fuera mal pronunciada. Los espié un rato tras unas rocas, me recordaban las películas de la prehistoria.
            Estaba todo tan sucio que el mal olor llegaba hasta mi escondite y me revolvía el estómago. Tan sucio que todo era del mismo color marrón oscuro: la casa, la tierra, la ropa, su piel. Sin matices, sin colores, fundidos con el entorno. El hombre se bajó los pantalones en medio, lo de debajo era del mismo marrón. Homínidos, no humanos.
            Me atreví a dejarme ver, corrieron despavoridos a esconderse entre los árboles. Me tapé la nariz y la boca con el cuello del jersey y entré en aquella especie de vivienda tratando de no rozar nada. Por dentro una única estancia: a un lado lo que podría ser una cocina, al otro sólo había un camastro para los tres.

5 comentarios:

  1. Pero como nos haces esto?, no nos dejes la historia así, esto tiene que seguir. Por favor.

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  2. ¿se te acabó la tinta del boli..? Quiero más
    Toñi

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  3. Esto promete... unos montañeses en medio de la civilización.
    Y ese aire incestuoso.
    Voy por el segundo, que este me ha enganchado

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  4. Oye, Amiga! Me he recorrido todas las librerías de La Laguna y Santa Cruz y no encuentro por ningún lado la segunda parte. Por favor, que ya no me quedan uñas en los dedos de las manos!....... ni los pies.

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