lunes, 6 de diciembre de 2010

El circo de la realidad

Caminé durante cinco días para llegar hasta el centro de aquel circo montañoso, había leído que es el más bello de la Tierra. Llegué mirando al suelo, con cuidado de donde ponía los pies. Por eso se me paró el aire en los pulmones cuando levanté la mirada y me encontré en medio de los picos de nieves eternas. Estaba en el centro del mundo.
            El azul del cielo se colaba entre las montañas con los rayos cortantes del sol matinal, exuberantes y descarados por la altitud, en su territorio. El aire helado volaba a sus anchas, y tan ancho era que no me cabía en el pecho. Silencio.
            Miraba y sentía que no era capaz de verlo todo, o de que veía más de lo que estaba acostumbrada a mirar. La vista era también tan ancha que no me cabía en los ojos.
            A lo lejos se intuía el rumor de un glaciar al deshacerse en el río o un alud de nieve que no soportó la proximidad del sol. Un riachuelo corría a mi lado despreocupado, ignorante de lo humano, más cerca de lo divino. Era como oír la nada, el vacío, pero a la vez parecía que allí estuvieran condensados todos los sonidos del Universo.
            Bajé al campamento, me faltaba el aire, no podía respirar a tanta altura. La realidad era demasiado grande para mis atrofiados sentidos.
Pero la realidad no había acabado de derrocharse ese día. Por la tarde algo blanco y tan ligero que se me antojó etéreo empezó a caerme en la ropa. Poco después todo estaba cubierto de nieve, como si nos hubiésemos mudado de paisaje sin movernos.
Al marcharme al día siguiente saludé con respeto a las montañas, con las manos juntas en una inclinación:
—¡Namaste! –como se entienden en su lengua.

11 comentarios:

  1. Cómo me gusta este texto, lo que significa, las imágenes que me trae, la envidia que me provoca... quisiera ser yo la que está en esa foto pero, ya que no es posible, gracias por traernos un trocito de Himalaya.
    ¡Namaste!

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  2. El "Santuario de los Annapurnas", en el Himalaya de Nepal. Estuve allí hace años, uno de los lugares más bellos que he visitado: un exceso para los sentidos.

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  3. Gracias por llevarnos un instante al techo del mundo y hacernos sentir, solo por un momento,que ya no puede haber nada más hermoso...
    Emilio y Toñi

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  4. Sí que puede haber cosas más hermosas, o por lo menos tan hermosas como esa, ¿las compartimos?
    Besos

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  5. Precisamente anoche pernocté al raso con mis amigos Evaristo Pardellas y Aurelio Fernández en la cima de Montaña Blanca, tras despachar una fabada, una fiambrera entera de frutos secos variados, un bocadillo gigante de membrillo y queso curado y un puñado de bayas de goji, que van bien para lo que tienen ellos. No hacía mucho frío (unos 8 grados sobre cero), aunque el viento nos castigó sin pausa toda la noche, y la sensación térmica era de una temperatura mucho más baja. Las rachas, de más de 80 kilómetros por hora, provenían del suroeste. El cielo estaba despejado y no había luna. A eso de las nueve vimos el resplandor repetido de los relámpagos que recortaban la silueta del Teide. Calculamos que la tormenta, justo por el otro lado, caería en Icod o Garachico. No era el Annapurna (primera montaña de más de 8.000 metros de altitud conquistada por el hombre), pero la masa de lava latente, ese cono poderoso, las piedras revueltas... estaban cuajados de realidad.

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  6. Muchas veces en transcurso de un viaje, nuestra obsesión con llegar al destino nos priva de lo realmente importante que es el camino. Tras elevar el vuelo, compruebo que vuelves a mirar al suelo, con cuidado de donde pones los pies...

    नमस्ते ‘ "Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno"

    Para los que disfrutan con este texto y gustna de estos lugares, me atrevo a recomendarles la lectura de "El guardián de la Flor de Loto" de mi amigo Andrés Pascual.

    ॐ मणि पद्मे हूँ Om mani padme hum

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  7. Claudio, sé cómo disfrutas de los baños de realidad que te das con Parde y Ferni; está bien lo de las bayas de goji para atinar con el suroeste. Magnífica noche.
    Adolfo, para mirar al cielo también hay que saber dónde se ponen los pies, pero tienes razón en que descuidamos el camino.
    Besos

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  8. Angeles. Lo has descrito con maestría: Todo tan inmensamente enorme que no cabe dentro del más abierto de los sentidos. He conocido a algunas personas que han estado allí y me han hablado de su viaje, pero sólo tú me has traído un trozo del Himalaya. Ahora estoy más cerca de ese lugar tan maravilloso. Gracias Ángeles. Nàmaste...

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  9. Gracias, Miguel, un placer regalártelo. Me encanta haberte trasmitido esa sensación de enormidad inabarcable por los sentidos, así fue.
    Besos

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  10. Se me había escapado este precioso texto lleno de despertares.
    Me gustan las ansias que me despiertan de conocer sitios tan hermosos.
    Como siempre magnífico escrito.

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  11. Muchas gracias, Inma, también como siempre, un placer compartir sensaciones.
    Besos

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