domingo, 16 de enero de 2011

Y ahora, ¿qué hago con mi padre III?

Mmm… ¿Café de contrabando? —me pregunta el bombero dándose por contestado, sin darme  tiempo a abrir la boca—. Y recién tostado, todavía humea, ¿en serio que no le huele a quemado? —se empeña.
—Mire señor…
—Antonio.
—Antonio, le repito que yo no he puesto eso ahí dentro, ni siquiera aquí dentro, no lo he tostado, sea lo que sea eso negro, y no, no me huele a quemado porque en mi casa a lo único que huele es al café que me acabo de preparar y que gracias a su visita se está enfriando. —La mejor defensa siempre ha sido un buen ataque, de toda la vida.
—¿Que no es café?
—Que no sé.
—Bien, lo mejor será probarlo, así saldremos de dudas —se le ocurre en un arrebato de brillantez.
—¿Probarlo? ¿Cómo que probarlo? ¿Y si al final termina siendo mi padre? ¿Nos lo vamos a beber en infusión? —Lo que hay que oír.
Lo cierto es que no tengo una idea alternativa y está claro que Antonio, el bombero, no piensa dejarme en paz si no consigue una aclaración que le resulte convincente. Por tanto, preparo café para dos con aquel polvo caliente. La verdad es que yo también necesito una explicación, así que lo pruebo sin remilgos:
—¡Aggg…! Tiene un sabor entre casposo y metálico.
—Sí, es cierto, parecen cenizas, las he probado otras veces —comenta entendido.
—¡Que las ha probado otras veces!
—Claro, es el procedimiento habitual en caso de duda. No hay otra forma de asegurarse.
—Entonces, son las cenizas de mi padre recién horneadas lo que me han puesto en la caja. Y ahora, ¿qué hago con ellas?
—Ah, yo de eso no sé. A mí solo me interesa lo que se está quemando, no lo que ya se ha quemado. Vámonos, chicos. Que tenga buena tarde, señora.

7 comentarios:

  1. En Papúa-Nueva Guinea es costumbre lo de papearse a los difuntos. De hecho, la enfermedad de las vacas locas -Kreutfeld-Jakobs, para los no tan amigos- se describió allí.
    Estaré pendiente de tus cambios de humor, de tus movimientos anormales y tus achaques en los próximos años, por si acaso.
    Y, sobre todo, en tu casa solo tomaré té.
    Me ha encantado!!! Qué soltura, qué humor! Espero la siguiente entrega.
    Un besazo

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  2. He repartido el polvo en bolsitas, para que sea más fácil prepararlo. ¿Quieres venir a merendar?

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  3. Cenizas en infusión... Sabor del casposo al metálico... ¡¡Eso no lo he probado nunca!!. Genial querida amiga. Genial y divertido. Oye: y por fin... ¿Qué va a hacer Lucía Fuentes con su padre?. Mira que vienen visitas, y entre bomberos y sepultureros no le dejan ni preparar tranquilamente la merienda... Yo para un ratito tengo sitio en el garaje... pero sólo un ratito... Un beso.

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  4. Gracias, Miguel, por el ofrecimiento del garaje. No sabes cómo se ha liado la tarde: Lucía no ha preparado la merienda, los invitados a punto de llegar y el padre sigue allí. No sé cómo se va a organizar, ya te contaré.
    Besos

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  5. ¡Me muero de risa! ¡Magnífico, amiga!
    Blanca. ;)

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  6. Gracias, Blanquita, estate al tanto, continuará... Besos

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  7. Vaya creo que no me gustaría esa infusión.jajajaja
    Genial.

    Ángeles

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