sábado, 19 de febrero de 2011

Desesperanza

Desesperanza, desilusión vital, ¿cómo vivir sin esperar? Habitar el mundo sin confiar en optimistas e irreales perspectivas, sin fe, descreídos. Andar desprendidos de fantasías de ensueño que permitan soportar el sopor o quizá la amargura de lo cotidiano. ¿Es posible prescindir de sugestivas promesas de un futuro atractivo? Un futuro ideal que no se materializará si no se trabaja para construirlo, no aparecerá por arte de magia, de la nada. Nada con nada produce nada. De esta manera, un pensamiento esperanzado es un pensamiento esotérico, y lo esotérico fue desechado de la cultura occidental con la Edad Media.
Mejor vivir sin esperar pasivamente, sin ilusiones delirantes, vanas, estériles. Crearse, que no creerse como un acto de fe, el presente desde el futuro imaginado manejando la inquietud que produce la incertidumbre. Sin miedo al vértigo de lo nuevo, lo desconocido, lo siempre inseguro. El vértigo atrayente y tentador, la seducción de lo que está por descubrirse.
            La esperanza encubre la pereza de inventarse a uno mismo, lo que implica responsabilizarse de hacerlo. Esperar el rescate de los hados, o de las hadas, es una forma de imputar a los demás lo que es de incumbencia personal. También encubre, o mejor, descubre un paralizante sentimiento envidioso por lo que otros han conseguido trabajando y que no es posible conseguir esperando.
Esperar seguridades imposibles para incorporarse al mundo es bastante improductivo, nunca ocurrirá. Solo se conoce una certeza: la muerte. Hasta ahí todo es inseguro, pero hasta ahí alcanzan los dominios de la vida. Es la vida lo que nos aparta de la muerte, por tanto, vivamos mortalmente, que lo demás es un sinvivir.
Les invito a desesperarse, o a desesperanzarse, a vivir sin espejismos, ejecutando las fantasías con el esfuerzo del trabajo, con ganas, con deseo, ¿a qué esperar más?

5 comentarios:

  1. Inspirador. Manejar la inquietud que produce la incertidumbre. ¿Hacia donde?. En principio para salir de la quietud, después ya se verá...

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  2. "La esperanza encubre la pereza de inventarse a uno mismo". Cuánta razón llevas, Ángeles. Me dejo llevar por tus palabras. Cada día me doy más cuenta que todo el trabajo, dedicado a encontrarse a uno mismo, es la mejor de las maneras de emplear el tiempo. Acepto el reto. Estoy Desemperanzado. ¡Ya!

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  3. Eso, Gaspar, a inquietarse tocan...
    Miguel, bienvenido al mundo de esta desesperanza: basta de esperas, habrá que ir, ya veremos a dónde.
    Besos

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  4. No sé si estoy muy de acuerdo con el significado que le atribuyes a la esperanza. Entiendo y comparto lo que dices respecto del trabajo, de afrontar la realidad, remangarse y ponerse manos a la obra, quien 'espere' que las soluciones llegan por sí mismas, sin nada de esfuerzo por su parte va dao...
    Pero, según yo lo veo, la esperanza es esa parte de optimismo que hay que dejar a lo que se suele llamar (también mal, creo) azar.
    A veces pretendemos que todo está en nuestro esfuerzo. Y si es mentira que las cosas nos vayan a llegar sin hacer nada, también lo es que necesariamente nos vayan a llegar por hacer mucho. En algunas cosas (por ejemplo estudio) normalmente ocurrirá, pero hay otras (por ejemplo salud) que no dependen en exclusiva de nosotros. Hay en la vida muchos factores que se nos escapan de las manos, ahí es donde debe entrar en juego la esperanza. Eso sí cuanto más hagamaos en una dirección, más sencillo será que la esperanza se haga realidad.

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  5. Cierto lo que escribes, Amando, de hecho no voy a proponer otra acepción para el nuevo DRAE (jejeje...). Mi reflexión va en el sentido de ponerlo todo de ese lado, ya lo dice el saber popular "a Dios rogando y con el mazo dando". Evidentemente, hay muchas cosas que se nos escapan, que no dependen de nosotros, aunque siempre algo podamos hacer.
    Gracias por seguirme, un beso.

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