domingo, 13 de febrero de 2011

Y ahora, ¿qué hago con mi padre V?

A las cinco suena el timbre de la puerta. Esta vez no me disgusta, son mis invitados. Al final decidí prepararles chocolate para evitar suspicacias, aunque no son muy melindrosos. ¡Qué bien!, a pesar del lío de tarde que llevo la mesa me quedó bastante apañada. El único problema es el sitio: con la caja vamos a estar un poco estrechos, a ver cómo nos sentamos.
—¡Hola, chicos! ¿Qué tal están? Pasen.
—Muy bien, con ganas de conversar —responde Rafa, cariñoso.
—Pues yo los esperaba impacientemente. Necesito ayuda para resolver un problema doméstico.
—¿Tiene algo que ver con esa caja? —pregunta Alba adivinando el origen de mi inquietud.
—Tiene todo que ver con esta caja. Verán, hace un rato unos empleados del Gobierno me la han traído reprochándome haber abandonado los restos de mi padre, que se supone son lo que hay dentro. Parece ser que debí recogerlos después de su muerte y que llevaban todo este tiempo buscándome para devolvérmelos. No sé, me resulta un poco extraño porque yo vivo oficialmente aquí desde hace mucho, incluso me llegan las cartas del Gobierno puntualmente. Seguro que no tienen mucha comunicación entre departamentos, o no están informatizados, debe de ser. El caso es que yo nunca había oído que cada uno tuviera que hacerse cargo de sus muertos, ¿ustedes han ido alguna vez a recoger a un pariente?
—¿Cómo que no lo sabías? Lo hace todo el mundo —comenta Rafa—. Yo personalmente no he tenido que recoger a nadie, pero mi vecina Mariela fue el otro día a hacerse cargo de un tío-abuelo que murió atropellado por el antiguo tranvía. Parece que se había despistado.
—Al cruzar…
—No, de ir a buscarlo.
—¡Ah! ¿Y sabes qué hizo con él?
—No le he preguntado, pero puedo llamarla… ¿Mariela? Hola, soy Rafa. Te llamo para saber qué hiciste a final con tu tío Teodosio. Me acordé de ti porque estoy con una amiga que le han plantado a su padre en el salón y no sabe dónde ponerlo… ¡Ajá!, vale, se lo comento, me parece una idea estupenda, desde luego que estos del Gobierno lo tienen todo pensado. Gracias, Mariela, un beso.
—¿Qué te ha dicho?
—Nada, no te preocupes, lo solucionamos enseguida. Dice Mariela que llames al teléfono del reciclaje domiciliario del Ayuntamiento, ese al que avisas para que se lleven los muebles viejos, y que ellos se hacen cargo de todo. Parece que no cobran muy caro.
—¿Cómo que no cobran muy caro? ¿Es que me lo traen gratis para luego cobrarme por llevárselo? ¿Y cómo dices, lo van a reciclar? ¿A reciclar para hacer qué?
—Mujer, no te pongas así, que no es para tanto. Primero que el Ayuntamiento no tiene nada que ver con el Gobierno, son… como dimensiones diferentes, por eso cobran, es natural, pero me dijo que no era mucho. Lo del reciclado parece que consiste en reutilizar las cenizas para diversos fines, incluso en la industria alimentaria. Me comentó que han creado toda una línea de infusiones exquisitas…
—¿Infusiones?, no me lo puedo creer.
—Pero no te alteres, ¿no conoces el empuje actual de la cultura oriental? Ellos creen en la reencarnación y esas cosas, imagino que lo habrán pensado como acercamiento cultural. Un asunto diplomático, creo yo.
—¿Sabes qué te digo, Rafa? Que no voy a permitir que cualquier desconocido con miras de globalizadora interculturalidad se beba a mi padre, y menos que unos cuantos hagan negocios sin su consentimiento. Si en algún lugar han de hervirse sus restos, pues será en esta casa. Ayúdenme, que lo vamos a colocar en tarritos.
—¿Tienes Coca-Cola? —quiere saber Alba.
FIN

12 comentarios:

  1. Una idea (o sugerencia): dependiendo del espacio de la vivienda, se me ocurre ponerle un foulard mono por encima y convertirlo en mesita auxiliar. Con un bol de popurrí y unas velas aromáticas, por si acaso...

    ResponderEliminar
  2. ¿Tienes coca-cola? GENIAL!
    Surrealismo en estado puro, un Gobierno delirante, un Ayuntamiento que hace lo que puede, eso sí, cobrando tasas. Y un potencial mercado de infusiones internacional.
    Buenísimo!!!!!
    Chapeau, Ángeles!

    ResponderEliminar
  3. No sé si hacer alguna sugerencia o simplemente seguir sonriendo con este texto que, me temo, podría llegar a ser profético...
    Haré una...
    ¿Y si se ponen en contacto con un Museo de Arte Contemporáneo, para que lo sitúen a la puerta haciendo las veces de cobrador? Lo mismo hasta le pagan algo. No sé, digo.

    ResponderEliminar
  4. También pensé en lo del tapetito, pero no tenía nada mono. Gracias, Miriam.
    Me alegro de que te gustara, Anita, un placer.
    Gracias, Amando, estoy encantada de haberte hecho sonreir.
    Un beso a todos.

    ResponderEliminar
  5. Qué buena idea: ¡en tarritos!.¡ La que se va a ahorrar Lucía en Infusiones!. Beberse los restos de los que nos precedieron en pura esencia de infusión. Tengo curiosidad: ¿a qué sabría?. Me imagino sabores y aromas de colonia, tabaco, cuero... ¡Ja!: y quería el Rafa que otros hicieran negocio a costa de las cenizas de su padre...

    Me ha encantado, Ángeles: fresco, irónico, surrealista, envolvente... sin desperdicio.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  6. Gracias, Miguel, un placer hacerte disfrutar un rato.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  7. ¡Me niego a que me tomen en infusiones!Lo dejaré escrito, a mí que me fumen. Prefiero salir volando, que entrar en las barrigas de determinadas personas...
    Muy bien resuelto, Angelita. Y no se te olvide tener coca-cola en la nevera, please.
    Nieves

    ResponderEliminar
  8. Ya sé, Nievitas, tú prefieres ser fumada para luego salir volando, lo tendré en cuenta.
    Gracias, besos.

    ResponderEliminar
  9. Magnífica esta última entrega, me he reído de lo lindo, que ocurrente eres.
    Lo único es que yo me apunto a lo de Nieves, eso de beberte y tener que salir del cuerpo por uno de los dos agujeros íntimos no me hace ninguna ilusión.
    Enhorabuena

    ResponderEliminar
  10. Está bien, Inma, te apunto también para la Coca-Cola...

    ResponderEliminar
  11. Me encantó el final!
    Por cierto,en casa tengo muchos "tarritos", así que te puedo dejar los que necesites. He de aclarar que los guardaba para otros fines.....
    Besos.

    Tere

    ResponderEliminar
  12. Gracias, Teresita, iba a hacer un llamamiento cibernético para conseguir tarritos, pero ya no me hace falta. ¿Tendrás bastantes, no?
    Bs.

    ResponderEliminar