martes, 24 de mayo de 2011

Lágrimas de cebolla


Ella pelaba cebollas en la cocina cuando oyó la llave en la puerta, luego su andar dando tumbos. Dos lágrimas le desbordaron los ojos. Él se acercó desafiante a tomar lo que era suyo. Demasiado cerca. Solo se giró para protegerse, pero la mano se le fue en busca del corazón que una vez latió por ella. Lo encontró sin dificultad, blandamente. Era un viejo conocido, se sabía bien sus tonos, últimamente tan amargos.
Después, ya sin prisa por terminar la comida, se tumbó a fumar en el sofá: tendría que limpiar todo aquello.

10 comentarios:

  1. Lágrimas. Lágrimas de una vida pelando cebollas. Escena sutil que esconde una gran fuerza: ¡me encanta el efecto! Felicidades.

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  2. Ángeles Jiménez28 de mayo de 2011, 22:05

    Y a mí me encanta que te haya sugerido ese efecto.
    Un beso

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  3. Escalofriante relato contado en unos pocos párrafos. No eran necesarios más. Miguel Hernández nos hieló la sangre con la "Nana de las cebollas", y ahora, ahora más cebollas hielan todo el cuerpo.

    Rodrijul

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  4. Ángeles Jiménez30 de mayo de 2011, 10:09

    Gracias, Rodrijul, todo un honor que mis palabras te hayan evocado las de Miguel Hernández.

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  5. Enhorabuena por el nuevo diseño del blog, Ángeles. ¡Muy elegante! Me gusta muchísimo

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  6. Ángeles Jiménez31 de mayo de 2011, 7:49

    Gracias, Miguel

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  7. Joder!!!
    Qué bueno!!!!
    "...la mano se le fue en busca del corazón que una vez latió por ella"
    Impresionante!!!

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  8. Vaya fuerza!!! Impresionante micro, en pocas lineas mucho contenido y mucha emoción, eso siempre lo he considerado un arte.

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  9. Una vez más, me sorprendes.

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  10. Ángeles Jiménez5 de junio de 2011, 12:27

    Gracias, chicas, es un placer escribirles para leerles esos comentarios. Las dejo, tengo trabajo...
    Un beso

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