sábado, 13 de agosto de 2011

El viejo del perrito

Mira sin ver al frente con ojos blancos, opacos de matidez pétrea. No se desvía, siempre en línea recta hacia ninguna parte, el caminar perpetuo de ida sin vuelta. Sus pupilas muertas le apagaron el mundo para instalarlo entre nieblas confusas. Ya solo alcanza a guiarse por su pequeño lázaro, de andares tan viejos como los suyos, de mirada anciana apenas menos viscosa.
            Los pasos arrastrados le mantienen sobre la tierra, aferrado a la vida por pura obstinación, vagando cansino de pura obsesión. Lo único que lo conecta a la realidad, la única referencia, por eso no despega los pies del suelo, por miedo a desaparecerse en sí mismo, atrapado entre las sombras espectrales de los jirones de sus recuerdos.
            Aislado por una cortina espesa, se inventó sus grietas hasta que el delirio lo invadió por dentro, hasta que dentro y fuera se hicieron una sola cosa, o ninguna cosa. Denso bloqueo de entradas y salidas para separarse de lo vivo y entregarse a un no vivir inmortal, imposible de pensar. No pensar, caminar, musitar palabras sin oyentes, entre dientes, sin dientes.
            El pelo cano, casposo, el del hombre y el del perro. Las miradas perdidas olvidados los porqués. El perro también arrastra el caminar acompasándose al andar del viejo, imitándolo en incondicional simbiosis.
Y así cada día, todos los días deambulan por las calles de la ciudad siempre desconocida. Qué rayo de luz lo cegaría, ¿tan potente fue lo que iluminó que no pudo soportarlo?

16 comentarios:

  1. Como puedes escribir esas cosas, buena guardia

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  2. Pues de palabra en palabra...
    Muchas gracias, bs.

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  3. Muy muy bonito el texto !!!!!!

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  4. Cierro los ojos después de leerlo, y a ciegas veo su cansino andar. Perfecta recreación del "Viejo del perrito". Enhorabuena.

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  5. Gracias, mis queridos amigos.

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  6. El último texto que leí tuyo debió ser del 2008. ¡¡¡Chiquita evolución!!! Simplemente me encanta.

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  7. Gracias, Ariel, es un placer leerte por aquí, bs.

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  8. Perfecto. El viejo y su perrito han caminado a mi lado. Yo los he visto, casi he podido rozarlos. Ellos no se han percatado de mi presencia.
    Me ha encantado.
    Un abrazo fuerte

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  9. "Olvidados los porqués". Sí, me encanta. Y cuando "dentro y fuera se hicieron una sola cosa", caray, amiga mía...
    Que cunda, que cunda.

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  10. Gracias, amigos, por no desatender los detalles, un placer deleitarlos.
    Besos

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  11. Muy descriptivo, pero ese deambular errático no es sólo propio de los ciegos (de hecho éstos pueden conocer mejor su ciudad que cualquier otro).

    Saludos y gracias por escribir.

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  12. Gracias, Egolastra por pasearte por aquí. Es cierto lo que escribes, por las calles deambulan muchos "videntes" cegatos perdidos.
    Saludos

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  13. Bravo, Mari. Una descripción perfecta que nos recuerda lo importante que es CUIDARSE LA VISTA. Ojos que ven...corazón que siente. Bs.

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  14. Gracias, Mabel por pasarte por aquí, te espero más veces.
    Besos

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  15. Gracias, Marimer, por seguir el blog.
    Besos

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