martes, 27 de septiembre de 2011

¿Crisis... qué crisis?

Crisis, incertidumbre, angustia, parálisis. Desmoronamiento de lo conocido, inquietud de lo por venir, inseguridad, gregaria soledad. Miedo, mucho miedo a tormentas que tambaleen cimientos de robusta apariencia, tan poco flexibles que se quiebran al primer embate de los nuevos vientos. Miedo al miedo. Enrocados inmóviles en el ojo del huracán, sin respirar, con disimulo, casi muertos… de miedo. Es igual, el aire antojadizo los arrojará sin rumbo a volar sin norte. No hay donde esconderse, el vendaval se cuela por las rendijas hasta estallar las junturas. Hay que salir para no morir, hay que vivir.
¿Qué crisis? Oportunidad de encuentro con lo nuevo desconocido, con aires transformadores, decididos, limpios, con páginas por escribir. Mejor aprender a volar que dejarse arrastrar por caprichos ajenos, siempre inconvenientes. Ocasión para evolucionar. O no e involucionar. No hay más opciones: o se crece o se decrece, el estancamiento es una ilusión fantasma. Parar para esperar a qué, la magia es un truco. Oportunidad que obliga a mirar hacia arriba, porque hacia abajo el pozo es oscuro e insalvable, sin salientes a los que sujetarse para amortiguar la caída. Caída libre en sombras insaciables de afanes demoledores.
No perderse en las vacilaciones de la vida, sino aprovecharlas para replantearla continuamente. No pretender saber, sino aplicarse a aprender. Trabajar, trabajar, trabajar sin parar y luego se verá, se sabrá después.
Nada es seguro en la vida más que la muerte, pero eso ya no es la vida.

7 comentarios:

  1. Visión caleidoscópica que se agradece. No se pudo haber expresado mejor esa necesidad perentoria de esperanza. A fin de cuentas, la etimología de la palabra crisis, nos habla de Cambio. Cambiar para crecer para replantear para aprender.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Isabel, se me ocurrió rescatar esta tan culpabilizada palabra de todos los males para su acepción de oportunidad.
    Un beso

    ResponderEliminar
  3. Crisis para crecer. Nos han movido el sofá de la conformidad a muchos, y ahora toca buscar otro más grande, más cómodo, distinto. Para buscar hay que mirar a nuestro alrededor y fijarnos en cosas que antes escapaban a nuestra vista. Yo ya estoy buscando. Enhorabuena por el texto. Como siempre, una delicia leerte.

    ResponderEliminar
  4. Ah, querida amiga, sí, la crisis y el casino mundial que la provocó...

    ResponderEliminar
  5. Gracias, mis queridos amigos, les invito a que trabajemos juntos, ¿vamos?
    Besos

    ResponderEliminar
  6. Amen, sister!
    Hay que espabilar. Renovarse o... seguir hablando de crisis.
    Un besazo.

    ResponderEliminar