martes, 11 de octubre de 2011

Arcoíris

En Gullfoss nace el arcoíris, según los islandeses
El arcoíris se desplegó doble justo enfrente de mi ventana, pretendiendo colorear un día definitivamente gris amatista, clavado en el mar amoratado engañosamente malva, falsamente calmo en la oscuridad desdibujada que no acababa de consentir la mañana. Se me antojó una visión descarada, burlona de mis tristes angustias que habían despuntado el día recargadas. Una ironía de colores fanfarrones. Pero consiguió clavarme a contemplarlo en su quehacer magnético, hasta profético. Me obcequé en leer entre líneas, entre tonos y matices. No entendí nada, no conocía su lenguaje, no sabía leer entre colores. El gris me empastaba el alma.
            Cerré la ventana para ocuparme sola en coser mis roturas, pero la cortina trasparentaba y adivinaba los arcos multicolores del otro lado, como si quisieran mostrarme algo para mí confuso, casi críptico, como forzándome a no claudicar, a continuar mirando hacia arriba, hacia el cielo, a la luz blanda de un nuevo día rebosante.
            Volví a mirar en el momento justo en que el cielo estalló en calambres que aliviaron la pesadez de un chaparrón contenido. Agua escandalosa que chapoteaba los cristales, las hortensias, los rosales, las uvas del parral. Que corría sobrada a desaguarse pendiente abajo. Bulliciosa, exuberante, sabrosa. Agua sobre agua para mojar lo ya empapado.
            La energía desatada al viento se me ovilló al cuerpo para sacudirme de dentro a afuera. Me zarandeó los pensamientos hasta que pude reubicarlos. Cortó el círculo viscoso de gris en gris para que del negro se fueran destilando colores inexistentes por no nombrados. Tonos irisados de matices nunca antes pronunciados, completamente imprevistos, maravillosamente improvisados. Y amaneció, que no fue poco.

11 comentarios:

  1. A veces mirar hacia afuera, resulta que te ayuda a mirar hacia dentro y ordenar, reubicar, ver luz en la oscuridad. Enhorabuena. Me has irisado la mañana.

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  2. Gracias, Miguel por leerme al amanecer.
    Un abrazo

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  3. Describir colores con fuerza, tristeza y esperanza, todo un acierto que no llega a quien lo leemos. Abrazos

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  4. El alma se trastoca, se expande, se dilata, ante la belleza. La tuya ante ese poético-críptico-enigmático arcoíris, la mía ante tu forma de mirar las cosas. Me quedo un rato por aquí, disfrutando de tan hermosa vista.
    Abrazos

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  5. Muchas gracias, Dácil, Isabel, estoy encantada de que anden por aquí, trabajaré para que se queden.
    Besos

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  6. Y amaneció que no fue poco...Ángeles no puedo perdonarme este desconocimiento, hoy he descubierto tu casa, y con tu permiso me quedo, y te enlazo a la mía. Me ha gustado ese viaje interior lleno de matices, de tornasoles...Al final del túnel siempre hay luz, y después del invierno siempre llega la primavera. Bonito texto, pero observando tu risa se observa claramente que este caso ficción y realidad no son la misma cosa.
    Un abrazo

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  7. Es un placer verte por aquí, Xavier, te invito a quedarte, estás en tu casa y acepto tu invitación a visitarte. Me alegro de que te gustara el texto. Es cierto, es pura ficción,todo inventado, es un placer conseguir recrear cualquier cosa, ¿no crees? Puro artificio.
    Un abrazo

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  8. Buen texto amiga, el juego de colores y cómo empapan el alma...

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  9. Muchas gracias, mi querido maestro.

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  10. Hermoso arcoiris que encuentras y nos regalas........

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  11. Gracias, lenita, un placer leerte por aquí.

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