martes, 8 de mayo de 2012

La pelos


Desde que llegó la pelada esa él ya no es como antes. Ahora prefiere estar con ella todo el rato, no sé por qué, cuando no sabe ni moverse. Me ignora. Yo creo que se cae adrede para que él la vaya a recoger, es imposible que sea tan torpe, ¿cómo ha sobrevivido hasta aquí? Si es que es una cuqui, de tan frágil que se hace pareciera que se le va a quebrar una pestaña en cualquier momento. Mírala, mírala otra vez, qué languidez, ¡por Dios! No puedo, me voy a dar una vuelta o se me saldrá la bilis por los poros.
            ¡Ah!, ahora un bañito, qué monos ellos. Pero para mona yo y no la ricitos esa. A ver cómo se las arregla para no estropearse el peinado, reinona de la impostura. Su reino no es de esta selva, ya verás cuando aparezca Simba con su melena al viento, ahí te quiero yo ver, guapita de cara.
            De cara, porque de lo demás... Está flaca reflaca y sin pelos más que en la cabeza, con la piel desnuda, tiene incluso menos pelos que él. Bueno, desnuda del todo no, porque le ha dado por ponerse un vestidito, ni que decir tiene que se lo hizo con la piel del ciervo que le cazó Tarzán el otro día, que la cubre a medias, insinuante. Tendrías que haber visto la caída de pestañas con que lo obsequió, y no voy a comentar la cara de lelo que se le puso a él, solo le faltaba babear, cuando se lo enseñó. Quién lo ha visto y quién lo ve. Y la otra, con el hombro que se dejó libre cubierto por sus bucles pajizos que vete a saber de dónde sacó el color, se lo inventó, la bruja.
            ¡Y cuando come! Cuando come es mucho, lo más de lo más, si es que se me va a estallar la úlcera. Él le tiene que partir la carne en trocitos para que los mastique de a poco, y cocidos, le gusta medio hecha, le oí decir un día. Y el otro, si le ha agenciado una especie de pincho con varias puntas para que le sea más cómodo, y cocina él personalmente. ¡Es muy fuerte! Así se le clave el pincho en la garganta.
            A todas estas, a mí que me den, ya no me deja que me le cuelgue al cuello para saltar de rama en rama al ritmo de sus gritos rimados. Parece que le estorbo: quita de ahí, Chita, no toques eso, Chita, sal de la cama, Chita, vete a dormir a otro árbol, Chita de los... Antes éramos los dos, ahora también son dos, pero yo no.
            Voy a quitarme la vida en cuanto decida cómo, o en cuanto decida con qué vida voy a acabar, aquí no cabemos tres.

11 comentarios:

  1. Muy divertido, Ángeles y me gusta el lenguaje actual que empleas para algo tan demodé, como fue este trío de cine.
    Besos, querida.

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  2. Muy bueno, Ángeles, una interesante (di)versión de aquellos personajes tan queridos en mi niñez.
    Un abrazo.
    HD

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  3. Gracias, amigos, fue un reto que se planteó la semana pasada para llevar a la radio textos de Tarzán remasterizados. Me alegro de que les haya gustado, es un placer verlos por aquí.
    Besos

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  4. Divertido relato, que nos trae a la memoria las historias cinematográficas de la infancia, con agrado en el recuerdo y en la manera desenfadada de plasmarla en el papel. Felicidades.

    Rodrijul

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  5. Gracias, Rodrijul por tus siempre tan amables comentarios, espero seguir despertándote memorias y fantasías con mis palabras.
    Un beso

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  6. Esto se podria adaptar a la vida real, hay muchos casos asi la verdad, me gusto
    Juanjo

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  7. Ángeles, muy bueno.
    ¡Cuánta razón lleva Chita!
    Algunos no son ni su sombra cuando se enamoran...

    Simpático, irónico, visceral, satírico... Un relato de la jungla diaria.

    Un abrazo.
    Amparo M.A.

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  8. La pelandruzca esa no me cae bien, pero a la otra, esa tal Chita, me la quedo. Es de lo más ocurrente y apasionada. Así me tenga que volver mono y comerle los piojos todos los días, me la quedo.

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  9. Gracias, amigos, es un placer complacerles, me comprometo a seguir haciéndolo, o al menos a intentarlo.
    Cierto, Juanjo, Petra, la jungla cotidiana.
    Miguel, la pobre Chita está despechada, vete a saber por dónde le da.
    Besos

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  10. ¿Cómo pude yo saltarme esta entrada?
    Claro, como la viví en directo!!!
    Es una pasada, me encanta!

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