martes, 26 de junio de 2012

Viejos


Lo veía pasar por delante de mi portal cada mañana desde no recordaba cuándo. Su presencia era tan constante que se había convertido en parte del paisaje, como los árboles, los bancos o los quioscos de la plaza. Como los niños del parque, que no debían de ser siempre los mismos, el vendedor de cupones, que seguro también se habría jubilado ya alguna vez, o el buzón de Correos, que habían ya cambiado de color en más de una ocasión desde que yo vivía en el barrio. ¿Cuándo fue que me mudé a vivir aquí? Ah, sí, cuando lo de Dorita, mi mujer, cuando se fue para el otro barrio, pero ese tema no lo quiero tocar hoy.
Bueno, pues a lo que iba, ahora que lo pienso, sí que lo eché en falta alguna vez: en los temporales, cuando hay alerta no limpian, esperan a que escampe para desentullar y en esos días no va. Así sé cuánto de fuerte va a llover o llovió, porque los de la limpieza del Ayuntamiento se toman el día libre. Les viene bien descansar para la que les espera adecentando las calles. Por eso me da miedo si no pasa la basura, creo que algo anda mal: o amenaza tormenta o amenaza la crisis. Entonces pongo la radio y me entero. Si me entero, porque aparte de que ya no oigo muy bien, tampoco les entiendo todo, con la peseta era más fácil.
Esta semana no ha habido tormenta ni he escuchado que haya alerta, la prima esa de la que no paran de hablar en las noticias del parte parece que ha mejorado algo, aunque sigue grave, pero el barrendero del carrito no ha venido a limpiar. Los primeros días me puse un poco nervioso, por aquello de que me da un no sé qué de mal agüero, y más cuando pienso que ha de tener más o menos la misma edad que yo, ¿cómo no se habrá jubilado a sus años? Pero hoy me lo han explicado todo.
Vino un chico joven con el carrito, yo creo que es el mismo del viejo, aunque no estoy seguro, y cuando lo vi me fui directo a preguntarle si sabía algo.
-¿Qué viejo? ¡Si llevo años limpiándole la acera del portal cada mañana y usted se me queda mirando todos los días como extrañado!
-¿En serio? Si es lo que pasa por no hablar para conocer a las personas, hay que ver cómo pasa el tiempo, no nos damos ni cuenta.

3 comentarios:

  1. MAGNÍFICO!!!
    Se me ha puesto un nudo en la garganta, a pesar del aire desenfadado que le das.
    Eres única!

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  2. Ángeles, demostrada tu sensibilidad, te planteo un reto que requiere grandes dosis de empatía. Si te pasas por aquí http://microrrelatonegrocarbon.blogspot.com.es/ podras ver como ayudarnos.

    Una perta.

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  3. Un relato entrañable para una entrañable vivencia.

    Saludos Cordiales.

    Rodrijul

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