martes, 11 de septiembre de 2012

Entusiasmo


Entusiasmo es tener un plan, un proyecto. Un proyecto no es una fantasía, no, un proyecto tiene fecha, tiene recorrido concreto, tiene principio, objetivo y final. Que no es final, sino el inicio del proyecto siguiente. Así es la vida, imparable, hasta la muerte. Sí, así es, el que se pare se muere, pura física newtoniana –ni cuántica­­­­­–. Muerte física o muerte mental, lo mismo da. La energía que no se emplee en vivir, en trabajar, mata, enferma del cuerpo o de la cabeza, mejor utilizarla en algo productivo. ¿Pero en qué?, podría preguntarse alguien que acaba de utilizar sus vacaciones en sofanear. Es cierto, a veces puede ser desconcertante para los abandonados al principio del dolce far niente: pero si a mí me gusta vivir así, sin hacer nada, ya bastante tengo con trabajar todos los días para también dedicar mi tiempo libre a trabajar más. Una filosofía que conduce inevitablemente al aburrimiento, a la parálisis, a la involución. La fantasía infantil de que un día ocurrirá, como por arte de magia igual que en los cuentos clásicos, algo extraordinario que vendrá en el rescate de perezosos pretenciosos. Tumbarse a fantasear no es proyectar, es haraganear, y los rescates, si es que podemos considerarlos tales, conducen a la sumisión, como las princesas de las hadas, o como la actualizada edición económica europea. Olvidémonos de las versiones de felicidad empaquetada en pack familiar de centro comercial, alienatoriamente prediseñadas, y creemos nuestra propia versión, que nada tiene que ver con el paraíso mitológico, tan literario, tan fantasioso.
Buscar el qué hacer con la vida también es un trabajo, también requiere un esfuerzo, también exige una responsabilidad, pero solo asumiendo responsabilidades y ocupándonos de nuestros asuntos podremos tomar las riendas de nuestras vidas y crecer. Es verdad que para elaborar un plan hay que empezar por fantasearlo, pero luego hay que pasar a la acción, si no, se convierte en un delirio y delirar es realmente malo para la salud mental. El qué tendrá que buscarlo cada cual, siempre se encuentra si se busca con ganas, y una vez pensado, ejecutarlo, como dice mi amigo Francisco: no pierdas tiempo pensando que podría ser, inténtalo, casi siempre es posible y en último caso lograrás algo inesperado que igual te satisface más. Como se habla del dinero, un proyecto lleva a otro, se reproducen como hongos, una vez puesta en marcha la maquinaria, si se engrasa bien, rueda sola. Todo es cuestión de entusiasmo, de reinventarse una y n veces.
La vida es el recorrido que se hace al vivirla, no nos dejemos amilanar por agoreros, ¡a trabajar!, que nadie nos vendrá a rescatar y si acaso, nos costaría bastante caro.
¿Saben qué es lo primero que les preguntan los médicos que ejercen la medicina tradicional china a sus pacientes cuando les consultan por un problema de salud?: ¿Cuál es su objetivo en la vida? Si el paciente no tiene respuesta a esta pregunta, declinan atenderlos porque consideran que no puedan hacer nada por ellos. Milenaria sabiduría oriental.

3 comentarios:

  1. Algo de la medicina tradicional china, podríamos aplicar a nuestro día a día. Pero en algo no estoy muy de acuerdo. A veces uno trabaja (o sea acude a un puesto de trabajo -suponiendo que lo tiene, que esa es otra-) porque es un medio para cobrar al final de mes, porque estás asegurado, esas cosas.
    Lo de tener un proyecto en la vida, lo de planificar algo, lo ilusionarse con lo que se hace -aunque a veces canse mucho- cuesta tiempo y dinero, pero da vida, aunque por otro lado la quite.

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  2. Me refiero al trabajo en sentido amplio, de proyecto vital, de crecimiento personal. Efectivamente hay mucha gente con trabajos grises, y eso hoy en día suponiendo que los tengan, que no es poco, pero hablo en cuanto a producir: amigos, relaciones, libros, poemas, pinturas, música, hijos, estudios... en fin, lo que sea, lo que quiera cada uno, todas esas producciones no son sin trabajo. Me refiero a vivir produciendo: trabajando y amando.
    Gracias, Amando,
    Un beso

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  3. Me identifico mucho con lo que expones en este texto. Espero poder acudir siempre a un médico chino... y que me atienda!!
    Besazos

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