viernes, 28 de septiembre de 2012

Metamorfosis


Él llevaba varias semanas extrañándose no sabía muy bien de qué de los modos de ella, no podría precisarlo. No era que estuviera desagradable o distante, al contrario, estaba de lo más amorosa y atenta, irreprochable, pero él sentía un desasosiego en tono de aviso que ninguneaba por inoportuno. Serían cosas suyas...
Que si se levantaba a media noche como levitando por el pasillo, pero en cuanto abría los ojos la encontraba acercándose al baño tranquilamente; que si mientras preparaba la cena se la encontraba murmurando por lo bajo, pero luego simplemente tarareaba una canción; que si le había aparecido una especie de verruga en la nariz que pareciera encorvársela, tendría que ir al médico; que si el pelo le lucía más estropajoso de lo habitual, iría a la peluquería. Nada importante...
Hasta que una noche se puso malísima: pálida, sudorosa, el cuerpo temblón, decía que le dolía todo el cuerpo, hasta los pelos y las uñas, que todo el mundo sabe que no duelen, pero sobre todo la espalda. Al amanecer dormía de lado destrozada por la noche febril, él ya no dudó de su inquietud: a media espalda, unos incipientes brotes alados empezaban a cubrirse de plumas. 

3 comentarios:

  1. Un proceso. Un paso a paso. Como son las metamorfosis. Nada de cambiar de la noche a la mañana. Todos sufrimos en parte estas transformaciones aunque no se materialicen en hechos físicos, pero las sufrimos. Menos mal porque si no las calles estarían vacías y muchos estarían volando hasta cubrir las calles de sombras.

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  2. Si es que cuando uno quiere levantar el vuelo se inventa las alas.

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