viernes, 15 de noviembre de 2013

De guantes blancos


Texto para la convocatoria literaria
de La Esfera Cultural
Bueno, ya tengo todo, los guantes también. Insistieron en que no los olvidara, que los llevara blancos ­–no entendí muy bien por qué–, lo que me costó visitar un montón de tiendas para encontrarlos porque están agotados los de esta temporada, parece que han tenido mucha demanda. 
En fin, a mí todo me gusta de colores, me gusta la variedad, por eso este año me decidí a probar con algo diferente, sobre todo algo que mis amigas no hubieran visitado antes, algo que las impresionara de veras. Se me hacían las ideas agua imaginándome la cara que pondrían cuando les contara mis vacaciones a la vuelta, muertas de envidia, más que cuando Carol contó el año pasado las suyas por la Riviera Maya, que a mí porque no me interesa para nada la Riviera Maya...
Este año voy a dar el golpe yo, ya lo verán.
Y como con cualquier destino, lo mejor es preguntar a la gente que lo ha visitado antes. De entrada me extrañó que aunque se sabía de sobra que muchos habían ido, parece que últimamente la gente se quedaba allí más tiempo, que estaban cambiando un poco las costumbres, y no había muchos a quién preguntar detalles porque estaban tardando más en regresar. Pensé que sería un buen destino si la gente quería quedarse tanto. Entonces me comentaron, conocidos de conocidos que estuvieron allí, que lo mejor era preguntar en el Ayuntamiento, que era donde me podían dar información de primera mano.
Así que eso hice, fui a preguntar a los entendidos. Cuando organizo un viaje me gusta ir bien documentada. La secretaria de Asuntos Colaborativos y de Apoyo a la Comunidad me recibió cordialmente, se notaba que estaba puesta en la materia, vamos, que no era la primera vez que lo hacía. Me informó con detalle, más que del destino en sí, me dijo que eso mejor lo hablara con su jefe que ya había estado varias veces, del itinerario del viaje de ida, que el de vuelta ya tendría tiempo allí de sobra para organizarlo. Fueron muy amables.
Con que aquí estoy, de camino. Me emociono solo con imaginar la cara que pondrá la petarda de mi jefa cuando se entere de que estas vacaciones van a durar más de lo que ella me autorizó; legales, avaladas por el Ministerio del Interior, que manda más que ella, ya le gustaría; legales y económicas, todos los gastos a cargo del Ministerio. Si es que me derrito pensando en la Carol, ella es incapaz de elaborar un plan para timar al fisco, recalificar, cobrar comisiones en sobres cerrados –blancos, por cierto, como los guantes– y alguna cosa más de las que me recomendaron en el Ayuntamiento y que ahora no recuerdo, tan perfecto. Además, me han asegurado que últimamente allí hay un montón de ambiente, que lo elije como lugar de descanso mucha gente importante. ¿Habré escogido bien el equipaje?

3 comentarios:

  1. Caray, qué críptico. Creo que sé dónde va la protagonista. Pero si estoy en lo cierto, del sitio adonde va no se vuelve.

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  2. Sí, Claudio, sí que se vuelve, y cada vez antes, eso si logran meterlos allí, que los ladrones de guantes blancos se reproducen como setas, es como una enfermedad infecto-contagiosa que ha alcanzado dimensiones de pandemia.
    Un beso

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  3. Tu texto es una gran aportación para la edición del libro. Gracias por participar.

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