martes, 12 de agosto de 2014

Misterios de la vida

¡En serio que llevas a una bebé en la barriga?
Las niñas se acercaron a escucharle la barriga sietemesina por si la bebé lloraba, los niños no lloran en la barriga, no lloran ni nada, lo que sí hacen es dar patadas; vamos a despertarla para que la noten moverse.
Le tocaron la barriga con cautela, como temiendo hacerle daño, o como temiendo comprobar que efectivamente se movía algo allí dentro, ¡uy!, es verdad, me ha dado una patada, retiró la mano sorprendida una de ellas; la otra también quiso comprobar, ¡es verdad, es verdad!, mira, mamá, tiene una niña en la barriga, se mueve.
Se quedaron un rato revoloteando alrededor mirándole el tripón sin disimulo.
            —Mamá, y ¿cómo va a salir la niña de ahí?
            —La sacará el médico, hija.
            —Ah, y ¿cómo entró?
            —Anda, vamos a merendar, que luego no cenas.

5 comentarios:

  1. Ya lo hace la iglesia: No hay nada como apelar al ayuno para evitar ciertos temas.

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  2. Es que hay preguntas tan difíciles de responder… El comodín de la comida siempre ha sido muy socorrido.

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  3. Hay cosas que no cambian.
    Pero, ahora que lo pienso, mi abuela Bautista era más adelantada.
    Situémonos: España, sobre el año 40. Una de mis tías, recién casada y embarazada le pregunta a mi abuela y suegra suya: ¿Y el niño, cómo va a salir de la barriga? Y mi abuela le contesta: Por donde entró, hija, por donde entró.
    Me he reído con ganas, Ángeles

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  4. Jajaja, Ana, si para escribir, en realidad, no hay que inventarse nada.
    Gracias, amigos por leerme.

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  5. Gracias por esta historia tan tierna. Eso es... ¡a seguir escribiendo!

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