04 enero 2026

Lluvias

 


Barranco de Santos

No he leído Ana Karenina, lo confieso. No les voy a mentir, las novelas gordas se me resisten: como tengo tantas lecturas en la lista de espera, una historia larga me parece traicionar mi infidelidad de lectora TDAH[1], que nunca ha podido leer un solo libro a la vez, pero la AEMET[2] me ha persuadido de que ahora o nunca, porque en Santa Cruz no va a parar de llover en más de una semana. Cualquier ciudadano de otras latitudes más al norte —o al sur sur— diría que eso qué importa, pero para los que vivimos aquí es la señal del confinamiento: «¡Pero mira que hace frío!, no se puede salir a la calle. Y en La Laguna es peor. Desde que hay nieve en el Teide, el frío se nota…», aunque se trate de una lluvia tropical y los termómetros marquen más de 20º C —bueno, en La Laguna bastante menos, esa es la verdad—. Pues como les decía, nosotros, los chicharreros, sacamos las mantitas —que tenemos un montón porque nos las regalamos en Navidad y nos resulta imposible desgastarlas por el uso: también confieso, que me ha dado hoy por ahí, que he tenido que abrir la ventana más de una vez para que entre el fresco y así poder usar mis mantitas… es que si no me dan calor—, hacemos chocolate y nos entregamos al sofá: ya ahí cada uno hace lo suyo, no voy a preguntar. Yo me pongo a leer, y siguiendo las precisas recomendaciones de la AEMET, me he lanzado a la conquista de Ana Karenina con el argumento de que, si cuando termino una buena historia, me siento como si mi vida no tuviera sentido, con esta voy a conjurar mi falta de sentido existencial durante más tiempo. Aunque depende de lo que duren las lluvias, a ver si me da tiempo a leerla entera.

El caso es que no les he contado el porqué de precisamente este novelón —en todos los sentidos—, y es que yo soy mucho de escuchar a las sincronías de la vida, y si son literarias, pues nada más que hablar: acabo de leer en dos novelas consecutivas el mítico comienzo de Ana Karenina: «Todas las familias felices se parecen unas a otras; cada familia infeliz es infeliz a su modo», en La elegancia del erizo, de Muriel Barbery, y en Este imbécil va a escribir una novela, de Juan José Millás. No puede ser casualidad, tiene que ser una señal directa del universo literario. Ya les contaré.


[1] TDAH: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. 

[2] AEMET: Agencia Estatal de Meteorología.