Revista literaria Aguaviva: Primavera
Puedes leer el número completo aquí: Primavera Ciclos infinitos La puerta tenía que abrirse con un crujido, en un rechinar de bisagras herrumbrientas, como pasa en las novelas que escriben los nórdicos, pero no lo hizo. Lo que hizo fue desmigajarse, lo poco que habían dejado los bichos. Ni siquiera hizo estruendo: se pulverizó. Así pudimos entrar como los fantasmas, atravesando la puerta sin abrirla. El sol penetraba el polvo, que se levantó y se coló sucio hasta la mitad del salón… o lo que fuera aquello. Así y todo, se veía oscuro, como si la claridad hubiera decidido abandonar el lugar y no hubiera forma de volverlo a iluminar. La luz se entretenía en la calle sin entrar. Todo era polvo del viejo, del que se pega a las cosas hasta fundirse, polvo gris descolorido, hecho allí mismo, detrás de la puerta cerrada para siempre. ...