Feliz Día de Canarias
Qué vergüenza
—¡Ay!, Carmencita, qué vergüenza más grande.
—Mujer, no será para tanto.
—¿Que no? Que no que va.
—Pero si es solo un niño.
—Solo un niño y ya nos deja afrentados pa toda la vida. Nosotros preocupados por darle una buena educación y mira palo que le sirve.
—Ya te digo que todavía es chico.
—¿Chico? Pa lo que no es chico es pa ir por ahí diciendo palabrotas.
—¡Bah!, palabrotas dicen todos.
—¿Pero tú sabes la que ha dicho él?
—Cualquiera de esas nuevas.
—«Vosotros», ha dicho «vosotros».
—Te presto la chola.
Zarcillos
Ninguna iba al baile de magos sin sus zarcillos. Pero no cualquier zarcillo, tenían que ser de los de verdad. Tampoco servían los recién comprados, cuanto más heredados, mejor, y eso se notaba en el diseño. Lo notaban las entendidas, que en el barrio eran todas. Muy cotizados, estaban: de madres a las madres siguientes y así siempre. Pero claro, los tiempos han cambiado tanto…
—Maaa, préstame los zarcillos.
—Pero ¿cómo te vas a poner zarcillos vestido de mago, hijo?
| Foto: Nieves Díaz |
Despedidas
—Adiós, hija. Cuídate mucho.
—Adiós, mamá. Volveré pronto.
—Qué orgulloso estaría tu abuelo, porque el cáncamo de tu padre se mandó a mudar, el muy sinvergüenza.
—Bueno, mamá, no es el momento.
—Tienes razón, hija. Ahora lo que toca es que tú seas feliz. Y si para ser feliz tienes que dar tantas vueltas, pues se dan, ¿verdad, mi niña?
—Sí, mamá, así es. Estoy decidida a hacer el esfuerzo.
—Pues ya está, tienes que ir en pos de tus sueños: la Universidad…
—Sí, eso también, pero ¿y la Pasarela…?
—¡Ay, hija! Qué orgullosa estoy de ti.
Enhorabuena, Ángeles. Viva el Día de Canarias. 👏👏👏
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