Entradas

¿De ciencias o de letras?

Imagen
    Texto publicado en la Cátedra Cultural Pedro García Cabrera de la ULL el 26 de septiembre de 2024. Hay que decidirse: se es de ciencias o de letras. Y a partir de ahí, hay que identificarse con uno de los dos mundos: el científico o el humanista, no caben medias tintas, que ya se sabe que el que mucho abarca…             Sin embargo, esto es un criterio moderno, los clásicos eran de ciencias y de letras sin distinción. No hay más que acudir al hombre del Renacimiento (y digo bien,  el hombre , porque la mujer no contaba ni para las ciencias ni para las letras) para encontrar referentes de este saber universal. El argumento para defender estos saberes exclusivos está muy consolidado: en la antigüedad, los límites del conocimiento permitían que una persona pudiera adquirir competencias en múltiples disciplinas a lo largo de su vida; en cambio, con el desarrollo del saber a partir de la Ilustración, el conocimie...

Amor más allá del infierno

Imagen
Tres años Fotografía: Carlos Jiménez desde el puerto de Tazacorte La fajana negra pura había cubierto la otra, la del cuarenta y ocho, pero esta mantenía las grietas en rojo líquido, calientes como las mismas entrañas de la Tierra: esas que de vez en cuando se le quedan estrechas a los infiernos y brotan. La Tierra viva que se crea a sí misma; el Infierno que se deshace en vapores fatuos con el salitre. María esta vez la miraba sola. Antonio la llevó a ese mismo lugar hacía mucho para mostrarle sus ilusiones de recién casado: «Con este terreno le daremos estudios a nuestros hijos». Tan ilusionado la miraba que ella se propuso creer que encima de aquel malpaís negro iban a crecer las plataneras. A creerlo con tanto amor como poca fe. Pero las plataneras crecieron, vaya si crecieron, y sus hijos con ellas: bien comidos, bien vestidos y bien estudiados. Ellos ya no viven en su isla-lava, pero María no sabe vivir en otro lugar. En realidad, no sabe vivir sin Antonio, porque ahora se ha que...

Barcos voladores

Imagen
Fotografía: Eduardo Castro Pedro vivía volando. Sí, volando, como el guincho, o como las pardelas cuando era el tiempo. Volaba desde que empezó a fantasear con descubrir otros mundos, más allá del suyo, chico ya desde chico, cortado por los acantilados que empiezan donde termina la playa. Lo había visto en la escuela, en el mapa que estaba detrás de la maestra. Le contaron que allí había otras cosas que no entendió, y la maestra no supo explicarle lo que ella tampoco sabía. Pero Pedro quería saber. Desde la playa se veía a los barcos entrar y salir del puerto con una cadencia que hacía inútiles los relojes en el pueblo: ya nadie se acordaba de si las cinco y cuarto permanentes del reloj de la iglesia eran de la mañana o de la tarde. Pero donde a Pedro le gustaba contemplarlos navegar era desde el acantilado, porque desde allí le parecía que volaban a través del reflejo de las nubes. Entendió que el mar tiene el color del cielo, que es su representación sobre la Tierra. Eso no se lo dij...

Vara de Esculapio y estrella de la vida

Imagen
José Manuel Brea en Medicina y melodía,  5 de septiembre de 2024 Vara de Esculapio Caduceo de Hermes La vara o bastón de Esculapio es un tronco, de cabeza nudosa, donde se enrosca una serpiente que exterioriza la cabeza, quedando separada y erguida.  Es el símbolo de la Medicina: la vara representa el poder y la serpiente, la sabiduría. No debe confundirse con el caduceo, símbolo del comercio: dos serpientes enrolladas (sabiduría) y enfrentadas entre sí a lo largo de una vara (poder) con dos alas en la parte superior o un yelmo alado (yelmo de Hermes o Mercurio), que representan los elevados pensamientos.  La vara de Esculapio se representa a veces en medio de la estrella de la vida,  estrella de seis puntas de color azul que representan cada una de las seis acciones a llevar a cabo en una emergencia médica : 1. Llamada al teléfono de emergencias, 2. Alerta o aviso al servicio de emergencias, 3. Desplazamiento del personal necesario, 4. Prest...

Sobre El candil del sabio, de Héctor Roldán Delgado

Imagen
Disponible en Amazon Quién no ha tenido un amigo que ha pasado por una época mala, incluso muy mala… y en ese momento «tuvimos una conversación, por ejemplo, en un café en un parque público, a la sombra estival de un ficus gigante».  Pues justo eso es lo que le ocurrió al narrador de  El candil del sabio  y decidió escribir las  Doce lecciones de vida de la filosofía clásica para épocas de crisis  que recoge Héctor Roldán en su libro. I.               No te preocupes por lo que no puedes controlar II.             Entiende que todo puede cambiar en cualquier momento III.           Acepta que es difícil llegar a la verdad absoluta IV.          Prepárate para la muerte V.         ...

Revista literaria Aguaviva: Verano

Imagen
Puedes leer el número completo aquí: Verano Viaje de ida Filiberto y Antonio nacieron el mismo día. Sus madres los paseaban panzudas por el pueblo, cogidas del brazo. Las otras, envidiosas entre medias de sus propias panzas, les criticaban tanta amistad. — Pa  mí que se preñaron la misma noche. — Y vete a saber de quién es quién. — Sí, vete tú a saber, entre tanto rebujón… Pero ellas seguían a lo suyo, que era bordar los ajuares para otras menos mañosas. Los de ellas se los fueron haciendo desde chicas, que en sus tiempos no se llevaba hacer otra cosa. Filiberto y Antonio crecieron entre los hilos de las conversaciones tejidas por las tardes alrededor del café. — Voy a hacer una jicarita de café. — Pues sí, y trae los rosquetes que le compré a Maruca, que están fresquitos. Y Filiberto y Antonio andaban vestidos por el pueblo, porque sus madres les cosían la ropa a conciencia, y calzados, porque sus madres les compraban los zapatos con los ajuares vendidos, mientras l...

Presentación de Puertas abiertas (ed. Escritura entre las nubes)

Imagen
«Detrás de las puertas, de las ventanas de las casas se esconden universos misteriosos, irresistibles a la curiosidad humana, tan necesaria que tuvieron que surgir las «vecinas del visillo» —y los vecinos, que parece que no, pero curiosos somos todos— para explorarlos. Y como vecinos también somos todos, más o menos comunitarios, aquí les abro las puertas para invitarlos a fisgonear libremente, sin pudor. De esta manera, lo mismo se nos quitan las ganas de seguir espiando, o quizá no y nos den más. El caso es que investigar qué se cuece en las casas ajenas viene de lejos, lo que pasa es que la Historia no les ha concedido a estas investigaciones el lugar que se merecen en el desarrollo cultural. Leí en algún sitio que el cotilleo es evolutivo, así pues, ¡evolucionemos!». Con Elena Morales, Ana Joyanes y Miguel Ángel Brito Fotografías: Carlos Jiménez

Un hecho fantástico, Julio Cortázar

Imagen
«[...] es algo muy simple, que puede suceder en plena realidad cotidiana [...]. Es algo absolutamente excepcional, de acuerdo, pero no tiene por qué diferenciarse en sus manifestaciones de esta realidad que nos envuelve. Lo fantástico puede darse sin que haya una modificación espectacular de las cosas. Simplemente para mí, lo fantástico es la indicación súbita de que, al margen de las leyes aristotélicas y de nuestra mente razonante, existen mecanismos perfectamente válidos, vigentes, que nuestro cerebro lógico no capta,  pero que en algunos momentos irrumpen y se hacen sentir. Un hecho fantástico se da una vez y no se repite; habrá otro, pero el mismo no vuelve a producirse. En cambio, dentro de las leyes habituales, una causa produce un efecto y, dentro de esas mismas condiciones, se puede conseguir el mismo efecto partiendo de la misma causa. Estiro la mano y muevo esta mesa, cincuenta veces. Pero el hecho fantástico se da una vez porque, evidentemente, responde a un ciclo, a un...

La casona de Clara y Puertas abiertas en el Festival MUECA 2024

Imagen

Revista literaria Aguaviva: Primavera

Imagen
Puedes leer el número completo aquí: Primavera Ciclos infinitos La puerta tenía que abrirse con un crujido, en un rechinar de bisagras herrumbrientas, como pasa en las novelas que escriben los nórdicos, pero no lo hizo. Lo que hizo fue desmigajarse, lo poco que habían dejado los bichos. Ni siquiera hizo estruendo: se pulverizó. Así pudimos entrar como los fantasmas, atravesando la puerta sin abrirla.             El sol penetraba el polvo, que se levantó y se coló sucio hasta la mitad del salón… o lo que fuera aquello. Así y todo, se veía oscuro, como si la claridad hubiera decidido abandonar el lugar y no hubiera forma de volverlo a iluminar. La luz se entretenía en la calle sin entrar.             Todo era polvo del viejo, del que se pega a las cosas hasta fundirse, polvo gris descolorido, hecho allí mismo, detrás de la puerta cerrada para siempre.    ...